Fundamentación




Este proyecto surge en el momento que he dejado mis propios intereses y expectativas de lado agudizando así, mi sensibilidad ante el perfil adolescente dentro del contexto actual en donde se desarrolla la enseñanza y el aprendizaje de la Filosofía..

Lo que pude observar al comienzo, es que teniendo seis grupos en tres liceos diferentes pude detectar algunas características en común tales como:

Los estudiantes que menos se interesan en la materia se sientan en el fondo, y es muy común que dibujen mientras se desarrolla una clase (en general no solo los que se ubican en los últimos bancos), por resultarles tediosa en el peor de los casos, muchas veces lo hacen de forma casi “inconsciente”, ¿Pero que dibujan? Como quien no quiere la cosa comencé a acercarme cada vez más a estos garabatos que simulaban no tener ningún sentido, y me he encontrado con una de las más gratas sorpresas. Dibujan espirales, tribales, y lo mas curioso superhéroes, personajes, tanto los varones como las mujeres, (estas últimas no siempre realizan dibujos que tengan que ver con su genero). Para entender comics de Filosofía es necesario conocer a los filósofos, y para realizarlos uno mismo más aun.
Por lo que no me limite a repartir unas cuantas viñetas entre mis grupos sino en proponer una especie de taller en donde se debía trabajar en equipo en la confección de estas historias gráficas. Si bien es una distracción dibujar para muchos d ellos, para otros es frustrante ya que no les gusta o se sienten limitados por diversas razones. Así que se dividieron la tarea en partes; narración, dibujo, edición, etc.
También contaron con una herramienta, extra, en el blog de Filosofía que he realizado para ellos, filodelirios, postie un link a una pagina que posee un mecanismo online para crear comics. La dirección es la siguiente: http://www.toondoo.com/.

martes, 21 de junio de 2011

FDSFDS

DFDSF

1 comentario:

Laura Barba dijo...

Qué buena viñeta la de Descartes!!!

Batman y Heidegger, la verosimilitud de los cómics y los calzoncillos de Superman.

Una conversación entre dos amigos: Batman y Heidegger, la verosimilitud de los cómics y los calzoncillos de Superman.
Una charla que podría suceder a cualquier hora en cualquier ciudad.

Este artículo fue originalmente publicado en QuintaDimension.com el 23/10/2000

Los siguientes son apartes de una conversación sostenida hace algunos días, en una baratísima cafetería del centro de la ciudad de Bogotá.

-¡No me gusta Batman!¡Es irreal! ¿Cómo puede andar por ahí con un traje tan incómodo? ¿Cómo es que la máscara no se le resbala por el sudor? ¿ Cómo es que con una capa tan larga no anda enredado en todas partes? ¡ Además, debe hacerle un frío tremendo en los días de invierno cubierto solamente con esa trusa y en calzoncillos!

- ¡Es un cómic! ¡No tiene por qué ser verosímil! Visualmente impacta más alguien con máscara, traje multicolor - así el de Batman sea en su mayoría gris y azul - y capa que se arrastre por el piso. El traje de Batman no es funcional, sólo es más atractivo desde el punto de vista del dibujo, que tu corbata y tu chaqueta de oficinista. El amante del cómic sabe que el traje de Batman es más apropiado para una fiesta de disfraces que para capturar criminales.

-¿Pero entonces no me das la razón? ¡Batman es un payaso y no es creíble! ¡No es verosímil!

- Que el traje de Batman sea tan carnavalesco como el de un payaso, no te lo discuto. ¡Al fin y al cabo, si yo fuera millonario como Bruce Wayne también me vestiría de manera extravagante!¡Es más! Se me ocurre que Bruce Wayne se disfraza del modo en que se disfraza, como un modo de burlarse de los demás, pero por ahora no ahondaré en esa noción. En cuanto a aquello de que no es creíble, no lo veo como algo reprobable ¿Qué hay de malo en ser inverosímil? Un cómic no es la vida cotidiana, su objetivo - y lo repito- es ser atrayente desde el punto de vista gráfico, posibilitar dibujos interesantes.

- ¿Pero cómo puedes admirar a un payaso?

- ¡Pues por la razón por la cual se admiran los payasos!:¡Por que me divierte con sus avatares!¡Por que no es lógico!¡Por que no siempre actúa guiado por el hemisferio izquierdo del cerebro!

- ¡Pero es mentiroso y es falso! ¿Cómo puede disfrutarse de algo falso?

- ¡Precisamente por que es falso y ficticio! El lector medio de Batman, y en general de las historietas de superhéroes, no es tan iluso como para creer que un personaje estilo Batman sobreviviría más de diez minutos en un barrio bajo de Bogotá, Gotham, Nueva York o Buenos Aires. Sabe mejor que tú, que Batman no es funcional en una lucha cuerpo a cuerpo o en la persecución de homicidas. Pero es que si ese lector medio llevara su espíritu práctico al cómic, ninguna historieta sería posible. Mientras lee el cómic -y subrayo que sólo mientras lee el cómic- el lector de este género de obras "suspende su incredulidad". Sólo anhela maravillarse y divertirse y para ello se dice a sí mismo algo como esto: "Bueno, Batman no es un personaje muy funcional que digamos, pero quiero entretenerme imaginando un mundo posible donde un sujeto con un traje tan aparatoso como el de Batman, puede atrapar criminales". Esa "suspensión de la incredulidad" es la misma que se exige para toda la literatura fantástica, y en general para disfrutar de toda clase de literatura y arte. Sin esa "colaboración del lector" nos aburriríamos enormemente y no podríamos jugar. La literatura y los cómics son un juego, y si uno fuera siempre como tú -serio a ultranza y en cualquier instante- ni el arte, ni la literatura, ni los cómics, serían posibles.

- ¡Pero es que no vale la pena gastarle tiempo a algo tan frívolo como Batman! ¡Ese tiempo puede emplearse en algo más útil!

- ¡Vaya! ¡Es la primera vez que escucho que el tiempo empleado en jugar es tiempo inútil! Para parodiar a cierto humorista judío que fue crucificado, te diría que "no sólo de temas graves vive el hombre". Una persona que sólo dedicara su tiempo a temas "serios" y a nada más que temas "serios", sería análoga a una que sólo comiera langosta al desayuno, langosta al almuerzo y langosta a la cena durante los 365 días del año, y que desdeñara de vez en cuando probar un postrecito o un bizcocho por que esos no se consideran platos principales. Pero no. Quien sabe comer, sabe que por el hecho de adorar la langosta no tiene por qué privarse del placer de un helado. Uno y otro tienen su momento y satisfacen de distinta manera. A menos que tú seas un enfermo mental, no vas a pedir más langosta como postre después de haber cenado langosta. No. El paladar agradece cierta diversidad. Del mismo modo, leer cómics es un postre delicioso si lo combinamos con la gran literatura. Batman puede ser un riquísimo durazno en almíbar después de una opípara comilona de Heidegger.

- ¡Ya saliste con tus chistes! ¿Cómo te atreves a equiparar a Batman con Heidegger?

- ¡Pero si justamente estoy afirmando lo contrario! Los postres son tan necesarios para vivir como los platos fuertes. Unos y otros cumplen la función de hacernos agradable la vida. Cada uno es irreemplazable en su nivel. La vida sería insoportable si sólo leyéramos a Heidegger y nada más que Heidegger, o si sólo leyéramos a Batman y nada más que Batman. En cambio, combinados en sus dosis justas, nada más fructífero que consumir Batman con Heidegger.

- ¡Bueno! ¿Y cuáles son esas dosis justas? ¿Tres horas diarias de Heidegger por tres minutos de Batman? ¿Tres horas de Batman por tres minutos de Heidegger?

- Esa dosis justa no es una receta universal, la decide cada uno. Si para tí es necesario tres horas de Heidegger por tres minutos de Batman, está bien. Si para otro es al revés, también está bien. Quizá lo unico enfermizo sería que siempre leyeras Heidegger y nada más que Heidegger, o Batman y nada más que Batman. A la corta o a la larga eso te estrecharía las miras, acabarías convertido en fundamentalista, y eso sí es peligroso. Por principio desconfío de alguien que nunca varía su menú.

Por alguna razón mi vehemente interlocutor pareció incómodo.

-¿O sea que desconfías de mí por leer Heidegger y nada más que Heidegger?

- ¿Es que tú sólo lees Heidegger y Heidegger y Heidegger? ¿Ni siquiera lees los avisos de PARE cuando conduces tu auto? ¿No lees ni las etiquetas de las cajas de leche por que consideras que ello es una pérdida irremediable de buen tiempo de lectura?

- Bueno, sí. Pero aparte de PARES y etiquetas de leche, sólo leo cosas serias. Nunca Batman, nunca cómics, nada de fantasías infantiles.

- ¡Caramba! Pues si he de ser consecuente con lo que acabo de afirmar, eres un tipo peligroso en tanto eres fundamentalista. Pero no importa. Sé que si de verdad eres "serio", apreciarás el valor del juego. Sólo los tipos que no son serios no juegan nunca.

Mi interlocutor hizo una mueca, meneó la cabeza y pidió la cuenta. Al levantarse de la mesa notó que entre mis libros yo llevaba un cómic, y lo tomó: Era un tomo de Superman.

- Tampoco me gusta Superman ¿Cómo es posible que alguien se exhiba en la calle en esos ridículos calzoncillos rojos?

Bogotá, Septiembre de 2000